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¿Vas a la Romería? Estas son las señales que tu cuerpo no debería ignorar

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  • Dos de cada diez peregrinos trasladados a un centro médico llegaron en estado crítico.
  • La Universidad Americana instalará un puesto gratuito de fisioterapia en el parque de La Unión, Tres Ríos, para atenderte durante el camino.

Cada año, cientos de miles de ticos y ticas emprenden el camino hacia la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles movidos por la fe. Pero antes de amarrarte los tenis, hay un dato de la Romería 2025 que vale la pena tener presente: según la Cruz Roja Costarricense, casi nueve de cada diez atenciones médicas del operativo —de unas 2.100 personas atendidas— tuvieron que ver con el esfuerzo físico de la caminata, y no con otra cosa.

Para Ana Estela Ramos, directora de la Escuela de Terapia Física de la Universidad Americana (UAM), esa cifra confirma algo que se repite Romería tras Romería: la gente se prepara para el camino, pero se le olvida preparar el cuerpo para el camino.

"La Romería representa un esfuerzo físico importante, incluso para las personas acostumbradas a caminar. Prepararse implica descansar adecuadamente, mantener una buena hidratación, alimentarse de forma balanceada y llegar con reservas de energía suficientes. El cuerpo también necesita prepararse para cumplir esa promesa", explicó Ramos.

Muchos romeros concentran toda su preparación en la ropa, el calzado o la comida del día de la caminata, cuando en realidad el cuerpo debería empezar a alistarse desde varios días antes.

Cuando el dolor deja de ser "parte de la promesa"

Uno de los datos que más le preocupa a los especialistas es que casi dos de cada diez peregrinos trasladados a un centro médico por el esfuerzo físico llegaron en condición crítica.

Ramos advierte que uno de los errores más comunes es pensar que el dolor fuerte o el agotamiento extremo son "normales" en la Romería y que, aunque uno se sienta mal, lo correcto es seguir caminando. No lo es. Hay señales que nunca se deben ignorar: dolor que no te deje caminar bien, mareos, falta de aire, dolor en el pecho o cualquier molestia que te limite el movimiento.

"La fe puede impulsarnos a llegar hasta el final, pero nunca debe llevarnos a ignorar las señales que envía el cuerpo. Un dolor incapacitante, los mareos, la dificultad para respirar o el dolor en el pecho no forman parte de la Romería. Ante estos síntomas, lo correcto es detenerse y buscar atención médica de inmediato", señaló Ramos.

Si tenés hipertensión, diabetes u otra condición crónica, consultá antes con tu médico si estás en condiciones de hacer el recorrido y cómo manejar tus medicamentos durante la caminata. También ayuda hacer pausas planificadas en el trayecto: te permiten recuperar energía sin que el cuerpo se enfríe de golpe y bajan el riesgo de lesiones por cansancio.

Un puesto gratuito para cuidarte en el camino

Como parte de su aporte a la seguridad de los peregrinos, la Escuela de Terapia Física de la UAM instalará un puesto gratuito de asistencia fisioterapéutica en el parque de La Unión, en Tres Ríos. Ahí vas a poder recibir valoración, orientación profesional y pausas activas si sentís molestias musculares durante el recorrido.

"La fe puede impulsarnos a llegar hasta el final, pero escuchar al cuerpo también es una forma de cuidar esa promesa. La prevención siempre será el mejor compañero de camino", concluyó la especialista.

Cinco errores que pueden arruinarte la Romería

  • No hidratarte ni comer bien los días previos: la preparación empieza antes del día de la caminata, para que llegués con reservas de energía suficientes.
  • Dormir poco la noche anterior: un mal descanso aumenta el cansancio y afecta la recuperación de los músculos durante el recorrido.
  • Salir a caminar sin calentar: bastan unos diez minutos moviendo cuello, hombros, espalda y piernas.
  • Estrenar zapatos ese día: lo mejor es llevar ropa liviana y fresca, y zapatos ya conocidos y cómodos.
  • Ignorar las señales de alerta del cuerpo: dolor fuerte, mareos, falta de aire, dolor en el pecho o dificultad para seguir caminando. Ante cualquiera de estos síntomas, hay que detenerse y buscar ayuda.

También te conviene llevar un bulto liviano con agua, bloqueador solar, medias de repuesto, meriendas y un botiquín pequeño para prevenir o atender rozaduras y ampollas.

La Romería es una promesa de fe, y cuidar tu cuerpo también es parte de cumplirla.