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Informe 15 - Observatorio de la Educación

Observatorio de la Educación

INFORME 15: INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EDUCACIÓN EN COSTA RICA: ANÁLISIS DE LA ESTRATEGIA NACIONAL 2024-2027

En el presente informe se realizará un análisis de lo planteado en el documento Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA) 2024-2027, elaborado por el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT, 2024), con un enfoque especial en el ámbito educativo. El propósito es examinar cómo la inteligencia artificial (IA) puede integrarse en el sistema educativo costarricense, identificar los desafíos y oportunidades que conlleva su implementación y destacar las estrategias que propone la ENIA, con el propósito de garantizar una formación accesible y equitativa en esta área.

 

La IA ha transformado múltiples sectores y la educación no es la excepción. Su incorporación en los procesos de enseñanza y aprendizaje permite personalizar la educación, optimizar la labor docente y, en general, hacer más eficiente el sistema educativo. A través de herramientas de IA, es posible adaptar el contenido a las necesidades de cada estudiante, desarrollar nuevas metodologías de enseñanza basadas en el análisis de datos e, incluso, automatizar procesos administrativos.

 

Costa Rica reconoce el impacto de la IA en el desarrollo social y económico, por lo que ha diseñado la ENIA, un documento que define estrategias para fortalecer la enseñanza de la IA en todos los niveles educativos, desde la educación básica hasta la formación técnica y universitaria. Además, dentro de sus propuestas, se contempla la capacitación continua de profesionales y ciudadanos, con el fin de que toda la población tenga acceso a formación en IA y pueda beneficiarse de sus aplicaciones.

 

No obstante, la implementación de la IA en educación, como en otros sectores, plantea desafíos. Hay factores como la brecha digital, la falta de personal capacitado y las consideraciones éticas sobre el uso de datos que requieren una planificación estratégica. La ENIA aborda estos aspectos con el objetivo de consolidar un modelo educativo inclusivo y moderno, alineado con las necesidades del siglo XXI.

 

A partir de lo anterior, este informe analiza cómo la estrategia nacional plantea la integración de la IA en el ámbito educativo, al mismo tiempo que identifica los principales retos y oportunidades, así como las acciones necesarias para garantizar una adopción efectiva, equitativa y responsable en Costa Rica.

La IA se ha convertido en un factor de cambio en todos los ámbitos y la educación no es la excepción. En el sector educativo, esta tecnología es capaz de personalizar el aprendizaje y apoyar la labor docente, puesto que es capaz de adaptar los materiales y métodos a las necesidades individuales de cada estudiante (MICITT, 2024). La IA también puede encargarse de tareas administrativas, como la evaluación automatizada, lo que libera tiempo para que los educadores se enfoquen en la enseñanza interactiva y en la atención más personalizada a sus alumnos (MICITT, 2024). Estas innovaciones hacen que la IA tenga un gran potencial para mejorar la calidad y la eficacia de la educación, lo cual ayuda a tener una experiencia de aprendizaje más ajustada a cada persona.

A nivel nacional, Costa Rica reconoce que fortalecer las capacidades en IA de su población es de suma importancia para el futuro. De hecho, la ENIA 2024-2027 subraya la importancia de la educación y la formación de talento como pilares fundamentales para aprovechar la IA de manera exitosa (MICITT, 2024). En otras palabras, preparar a estudiantes, profesionales y ciudadanía en general en competencias de IA es indispensable para que el país pueda beneficiarse de esta tecnología en su desarrollo social y económico. La educación tiene un doble rol en este contexto, por un lado, debe formar a las personas en las habilidades requeridas por un mundo cada vez más automatizado; por otro, puede valerse de la IA como herramienta para enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje. Es por ello que hablar de IA y educación es hablar del futuro de Costa Rica, de cómo asegurar que las nuevas generaciones estén listas para los desafíos tecnológicos y de cómo aprovechar la IA para mejorar la educación misma.

La ENIA 2024-2027 propone integrar la IA en el sistema educativo costarricense de forma transversal y progresiva. Por un lado, plantea incluir contenidos de IA en todos los niveles educativos, desde la enseñanza básica hasta la universitaria, así como en la formación técnica y profesional (MICITT, 2024). Esto significa que los estudiantes comenzarían a familiarizarse con conceptos de IA desde temprana edad y continuarían profundizando en ellos a lo largo de su educación. Por ello, actualizar los currículos escolares y universitarios para incorporar nociones de programación, aprendizaje automático y ética de datos debería ser una de las medidas sugeridas. De este modo, la IA dejaría de ser un tema ajeno y, más bien, se convertiría en parte del conocimiento fundamental que adquiere cualquier alumno costarricense en su paso por el sistema educativo (MICITT, 2024).

Por otro lado, la estrategia enfatiza la importancia de la capacitación continua más allá de la educación formal. Así, se indica que integrar IA en el sistema educativo implicaría cambios en la malla curricular tradicional, además de que habría que ofrecer oportunidades de aprendizaje permanente para quienes ya se encuentran en el mercado laboral o en funciones públicas. Es por esto que la ENIA propone implementar programas de actualización y capacitación en IA para profesionales de distintas áreas, de modo que puedan comprender y aplicar la IA en sus respectivas labores (MICITT, 2024). Lo anterior abarca iniciativas como talleres, cursos en línea, certificaciones y programas de especialización orientados a mantener a la fuerza laboral al día con los avances tecnológicos. En estos espacios, se cubrirán tanto habilidades técnicas (por ejemplo, el manejo de herramientas de IA, lenguajes de programación, análisis de datos) como conocimientos éticos y legales (por ejemplo, la privacidad de los datos y la responsabilidad en el uso de algoritmos), tal como lo sugiere la estrategia (MICITT, 2024).

Asimismo, la ENIA propone extender la formación en IA a la ciudadanía en general, de manera que se promueva una cultura digital inclusiva. Esto quiere decir que la integración de la IA en la educación no se limita a las aulas formales, sino que, más bien, busca llegar también a personas fuera del sistema educativo tradicional. Se trata de dotar tanto a estudiantes como a docentes, padres de familia y público en general, de las herramientas necesarias para entender qué es la IA y cómo influye en la vida cotidiana (MICITT, 2024). En este sentido, de acuerdo con el documento del MICITT (2024), se pretende fomentar la alfabetización digital y en IA mediante campañas de divulgación, recursos educativos abiertos y programas comunitarios, de forma que toda la población -sin importar su edad o trayectoria académica- tenga la oportunidad de aprender sobre estas nuevas tecnologías.

Para lograr una integración efectiva de la IA en el sistema educativo, según se menciona en el documento, la estrategia también promueve la colaboración entre distintos actores. Se tiene como pretensión el fomento de alianzas estratégicas entre instituciones educativas, el sector público y el sector privado, con el fin de crear un ecosistema educativo robusto en torno a la IA (MICITT, 2024). Por ejemplo, las universidades y las empresas tecnológicas podrán trabajar conjuntamente en el diseño de cursos o materiales educativos sobre IA; el Ministerio de Educación Pública (MEP) podría coordinar con startups de tecnología para pilotear herramientas de IA en aulas de escuela; o instituciones de formación técnica podrían aliarse con empresas para ofrecer pasantías en el campo de la IA. Este tipo de sinergias previstas -planteadas en la ENIA (2024)- ayudarán a facilitar la creación de programas conjuntos, pasantías y plataformas de formación en línea dedicadas a la IA (MICITT, 2024).

Lo mencionado en líneas anteriores busca que la IA se integre de manera orgánica -no forzada- en el sistema educativo costarricense; de este modo, se está preparando el camino para una adopción amplia y consciente de esta tecnología en la sociedad en general.

De acuerdo con la ENIA (MICITT, 2024), implementar la IA en la educación conlleva una serie de desafíos que Costa Rica, sin excepción, deberá enfrentar, pero eso no significa que, al mismo tiempo, abre una serie de oportunidades significativas que son importantes de aprovechar. Entre los principales desafíos se mencionan la falta de personal especializado y recursos formativos en IA. Actualmente, la oferta educativa en IA en el país es limitada y hay escasez de talento con experticia en este campo, lo cual puede llegar a dificultar la incorporación de estas tecnologías en la enseñanza (MICITT, 2024). A pesar de que Costa Rica tiene un historial positivo en educación y políticas científicas, es importante señalar que la inversión en investigación y desarrollo relacionada con IA específicamente aún no es suficiente, y esto se traduce en menos expertos disponibles para liderar iniciativas educativas y proyectos tecnológicos en IA. Si se quiere que la IA impacte positivamente en la educación, es necesario capacitar a más docentes y profesionales en su uso, sin olvidar el hecho de actualizar los programas académicos, lo cual representa un gran esfuerzo en términos de formación de formadores.

Relacionado con lo anterior, existe una brecha de conocimiento tecnológico en la población que representa otro desafío. No todos los estudiantes ni docentes tienen el mismo nivel de familiaridad con las herramientas digitales y, mucho menos, con conceptos de IA. De hecho, las encuestas dejan ver disparidades importantes: por ejemplo, solo un 5 % de las personas con educación primaria en Costa Rica afirma conocer bastante sobre IA, en comparación con porcentajes mucho mayores en aquellos con educación universitaria (MICITT, 2024). Lo anterior demuestra que hay desigualdades en la alfabetización digital, las cuales podrían hacerse más grandes si la IA en educación solo beneficia a quienes ya tienen cierto acceso o conocimiento previo. Por lo tanto, el resto está en poder garantizar que la introducción de IA no profundice la brecha digital existente. Para ello, habrá que acompañar la adopción de IA con programas de capacitación básica en tecnología, de manera que todos -incluyendo docentes con mayor edad, estudiantes de zonas rurales o poblaciones vulnerables- puedan entender y usar las nuevas herramientas.

Siguiendo en la ENIA (MICITT, 2024), otro desafío son las consideraciones éticas y de privacidad ligadas con el uso de IA en entornos educativos. La implementación de sistemas de IA debe hacerse cuidando siempre la privacidad de los datos de estudiantes y docentes, para ello, debe garantizarse la transparencia en cómo se toman ciertas decisiones automatizadas. Por ejemplo, si se emplean algoritmos para personalizar contenido o evaluar estudiantes, es necesario vigilar que no introduzcan sesgos o traten injustamente a algún grupo.

La ENIA (MICITT, 2024), considerando estos riesgos, propone la creación de marcos para la gestión de riesgos e incidentes relacionados con IA a nivel nacional, lo cual incluye fortalecer capacidades para detectar y mitigar amenazas en el uso de estas tecnologías. En lo que concierne al contexto educativo, que es el que nos atañe en esta ocasión, esto se traduce en la necesidad de pautas claras sobre el uso responsable de la IA, como lo es establecer qué datos se pueden recopilar en las escuelas, cómo se protege la información de los estudiantes, y cómo asegurar que las recomendaciones o decisiones que tome una IA (por ejemplo, en un software tutor inteligente) sean justas y explicables. Estas cuestiones no pueden obviarse y, por el contrario, deben ser abordadas para poder generar confianza en docentes, estudiantes y padres de familia respecto al uso de IA. Adicionalmente, podría presentarse cierta resistencia al cambio, puesto que introducir IA en la educación implica innovar en metodologías y romper con esquemas tradicionales, algo que no siempre es fácil en sistemas educativos consolidados. Incluso puede existir la percepción de que invertir en IA no es prioritario en educación, lo que podría limitar el apoyo a iniciativas como estas. Para poder superar estas barreras, será necesario liderazgo, sensibilización y demostrar con resultados concretos el valor añadido que la IA trae al aprendizaje.

En lo que respecta a las oportunidades, la IA ofrece beneficios que podrían ser transformadores para la educación en el país. Uno de los aportes más destacados es la posibilidad de mejorar la calidad del aprendizaje a través de la personalización. De este modo, gracias a sistemas hechos con IA, es factible adaptar el ritmo y el estilo de enseñanza a cada estudiante, de manera que los discentes que avanzan más rápido pueden profundizar en contenidos adicionales, mientras que aquellos que necesitan refuerzo en ciertos temas reciben apoyo focalizado (MICITT, 2024). Esta atención más individualizada puede ayudar a reducir la repetición de año y el rezago escolar, ya que ningún estudiante queda “perdido” en la masa de la clase. Al mismo tiempo, la IA puede encargarse de evaluaciones rutinarias (como corregir pruebas de selección múltiple o tareas de práctica), lo que permitiría que el docente dedique más tiempo a actividades interactivas y a la resolución de dudas un poco más profundas (MICITT, 2024).

De acuerdo con lo expresado anteriormente, la IA bien aplicada podría hacer más eficiente la pedagógica, de esta manera, podría propiciar la inclusión de clases más dinámicas y ajustadas a cada alumno, lo que haría que los docentes estuvieran más liberados para lo que verdaderamente importa: enseñar, motivar y guiar a sus estudiantes. Otra gran oportunidad que brinda la IA en educación es el impulso al desarrollo del talento humano que necesita la economía del futuro. Si Costa Rica logra incorporar la enseñanza de IA de forma amplia, estará formando a una generación de estudiantes con habilidades altamente demandadas a nivel mundial. La estrategia nacional apunta precisamente a eso: a través de programas educativos especializados en IA, se busca asegurar que el país cuente con el talento necesario para liderar proyectos de IA y competir a nivel global (MICITT, 2024). Esto significa que jóvenes formados hoy en IA podrían mañana estar creando startups tecnológicas e, incluso, mejorando procesos en empresas nacionales o desarrollando soluciones de IA adaptadas a las necesidades locales (por ejemplo, aplicaciones en agricultura de precisión para nuestros productores o sistemas de salud predictiva para la Caja Costarricense de Seguro Social).

La innovación y el emprendimiento recibirían un impulso importante de la mano de profesionales con conocimientos en IA, lo cual podría traducirse en la creación de empleos de calidad y en el aumento de la competitividad del país. Incluso más allá del ámbito económico, hay oportunidades sociales; por ejemplo, la IA puede ayudar a cerrar brechas educativas si se implementa estratégicamente; en comunidades con escasez de profesores de ciertas materias, herramientas de tutoría inteligente podrían apoyar a los pocos docentes disponibles para llegar a más estudiantes; o en lugares apartados, recursos educativos basados en IA (como aplicaciones interactivas que funcionan offline) podrían brindar aprendizaje personalizado donde antes no llegaban materiales actualizados. La visión de la ENIA incorpora este potencial inclusivo de la IA, alineado con valores costarricenses de equidad social. En términos generales, podría afirmarse que las oportunidades de la IA en la educación costarricense van desde modernizar las metodologías de enseñanza hasta potenciar el capital humano del país, siempre y cuando se aborden proactivamente los desafíos mencionados.

La ENIA 2024-2027 presenta un conjunto de estrategias específicas para impulsar la educación en y sobre IA en Costa Rica. En primer lugar, en su eje 5 “Capacitación y formación de talento”, propone la implementación de programas educativos y de capacitación orientados a desarrollar competencias en IA en distintos sectores de la población (MICITT, 2024). Esto implica crear cursos, talleres y carreras enfocadas en IA que atiendan las necesidades de aprendizaje de diversos grupos: desde estudiantes en etapa escolar, pasando por universitarios, hasta profesionales en ejercicio y funcionarios públicos. Los programas estarían diseñados para cubrir diferentes niveles de conocimiento y áreas de aplicación, con ello, se aseguraría que tanto quien empieza desde cero como quien busca especializarse pueda encontrar oportunidades formativas adecuadas (MICITT, 2024).

En esencia, la ENIA propone un ecosistema de formación en IA amplio y flexible, donde haya opciones que van desde nociones básicas de IA para el ciudadano común, hasta posgrados o certificaciones técnicas para quienes quieran profundizar en campos como el aprendizaje automático, la robótica o el análisis de datos. Un aspecto de suma importancia de la estrategia es integrar la enseñanza de IA desde las etapas tempranas del sistema educativo. La ENIA señala que la educación en IA debe comenzar en la escuela e incluso en el colegio, incorporándose en los currículos de primaria y secundaria, y luego reforzándose en la educación superior (MICITT, 2024). Esto se traduciría, por ejemplo, en actualizar los programas de estudios de ciencias y tecnología en la Educación General Básica para incluir conceptos de IA adecuados a cada edad (como iniciación a la programación, pensamiento computacional, nociones sobre cómo funcionan las aplicaciones de IA cotidianas). A nivel de educación media y universitaria, implicaría crear asignaturas específicas sobre IA, aprendizaje automático, ciencia de datos, etc., o integrar módulos de estos temas en cursos existentes. También abarca la expansión de la formación técnica: por ejemplo, carreras técnicas o diplomados en IA, para que no solo desde la vía universitaria tradicional se pueda acceder a estos conocimientos, sino también desde la educación para el trabajo. La idea es que, conforme un estudiante avanza en su trayectoria educativa, siempre encuentre contenidos de IA acordes a su nivel, de forma coherente y progresiva. Con esto, Costa Rica formaría graduados de secundaria y universitarios con un bagaje básico en IA, lo que sería un elemento diferenciador a nivel internacional.

Además de reformar la educación formal, la ENIA enfatiza la formación continua y el desarrollo profesional en el ámbito de IA. En el documento del MIITT (2024), se deja claro que la tecnología avanza rápidamente y que tanto la fuerza laboral actual como los futuros profesionales necesitan actualizarse constantemente. Por ello, propone el fortalecimiento de la capacitación continua mediante iniciativas como talleres, cursos en línea, certificaciones y programas de actualización profesional en IA. Estos programas continuos permitirían a un maestro, un ingeniero, un administrador público o cualquier trabajador adquirir nuevas habilidades en IA a lo largo de su carrera, según la ENIA (MICITT, 2024), con eso se evitaría que los conocimientos queden obsoletos. Es importante subrayar que dicha capacitación no se enfocará únicamente en los aspectos técnicos, sino que también incluirá módulos sobre ética, regulación y aspectos legales de la IA (MICITT, 2024). Esto ayuda a ratificar que el talento formado en Costa Rica tenga una visión integral es decir, sepan desarrollar o utilizar sistemas inteligentes, pero -al mismo tiempo- comprendan el impacto social y las responsabilidades asociadas con estas tecnologías, que es un aspecto de gran importancia en este contexto. Un ejemplo podría ser cursos para docentes sobre cómo usar herramientas de IA educativa de forma responsable. La ENIA (MICITT, 2024), busca que, al invertir en educación continua, Costa Rica pueda dotarse de profesionales capaces de liderar proyectos de IA en todos los sectores, desde el académico hasta el industrial, con actualización permanente. En ese sentido, la inclusión y la accesibilidad son principios transversales en las estrategias educativas de la ENIA.

Aunado a lo ya dicho, la política propone que la formación en IA esté al alcance de todas las personas, independientemente de su género, edad, condición socioeconómica o ubicación geográfica (MICITT, 2024). Para lograrlo, la ENIA sugiere varias acciones concretas. Una de ellas es el desarrollo de plataformas de aprendizaje en línea y recursos educativos abiertos sobre IA, de forma que cualquier ciudadano con acceso a Internet pueda aprender a su propio ritmo (MICITT, 2024). Estas plataformas podrían incluir cursos virtuales gratuitos o de bajo costo, tutoriales interactivos, material autodidacta y comunidades de aprendizaje en torno a la IA.

Otra acción importante es promover alianzas entre distintos actores del ecosistema educativo-tecnológico: universidades, centros de investigación, empresas de tecnología, Organizaciones No Gubernamentales (ONG) e incluso organismos internacionales (MICITT, 2024). Con dichas alianzas se podría, por ejemplo, llevar programas de capacitación en IA a regiones fuera del Valle Central, o bien ofrecer becas y pasantías a estudiantes talentosos en el área de IA que provienen de entornos vulnerables. La estrategia también contempla la necesidad de incluir a más mujeres y poblaciones subrepresentadas en las carreras y capacitaciones de IA, con el propósito de atender la brecha de género que suele existir en áreas STEM, la cual, inclusive fue señala en el Noveno Informe del Estado de la Educación. De este modo, se deben promover iniciativas -como campañas- para incentivar a niñas y jóvenes a estudiar tecnología, o programas de mentoría para grupos minoritarios en IA.

En el contexto que se ha venido explicando, resulta importante garantizar un acceso equitativo a la educación en IA, esta representa una preocupación central de la ENIA 2024-2027. Costa Rica tiene como pretensión que los beneficios de la IA no sean solo para unos pocos, sino que realmente lleguen a toda la población, pues se debe evitar a toda costa la formación de nuevas brechas digitales. Para ello, se han delineado varias medidas concretas en la estrategia. En primer lugar, se reconoce que la infraestructura tecnológica es la base para la equidad en la era digital. No es posible democratizar la educación en IA si ciertas comunidades no tienen conexión a Internet o carecen de dispositivos básicos. Por eso, la ENIA (MICITT, 2024) plantea esfuerzos de mejora de infraestructura, como lo es la expansión de la conectividad de alta velocidad a lo largo de todo el territorio nacional (MICITT, 2024). Aunado a ello, se debe iniciar un despliegue de redes de fibra óptica y de tecnología 5G en zonas tanto rurales como urbanas, puesto que con ello se garantizará que todos los ciudadanos, sin importar su ubicación, tengan acceso a Internet de calidad. Este punto es de suma importancia, debido a que -una vez asegurada la conectividad- iniciativas o estrategias como plataformas de aprendizaje en línea y recursos educativos digitales en IA podrán realmente alcanzar a estudiantes en comunidades remotas y periféricas, a escuelas unidocentes o a centros educativos de regiones costeras o fronterizas que históricamente han estado en desventaja en términos de acceso tecnológico. El objetivo, en gran parte, es reducir la brecha digital, la cual es una condición necesaria para que la educación en IA sea equitativa.

En segundo lugar, la ENIA propone el desarrollo de plataformas y recursos educativos inclusivos. Con el apoyo de alianzas público-privadas y la comunidad educativa, se busca crear portales web, aplicaciones móviles y contenido didáctico sobre IA que estén disponibles de forma abierta y gratuita. De esta manera, un estudiante o docente en cualquier parte del país podría ingresar y encontrar cursos introductorios sobre IA, manuales, videos explicativos, ejercicios prácticos e incluso simuladores o laboratorios virtuales para experimentar con IA, sin barreras económicas. La equidad en el acceso implica también considerar a aquellas personas con discapacidades o necesidades especiales; así, los recursos educativos de IA deberían diseñarse con criterios de accesibilidad (por ejemplo, compatibilidad con lectores de pantalla, uso de subtítulos, interfaces en lenguas indígenas cuando sea aplicable, etc.), de modo que la diversidad de estudiantes pueda beneficiarse. Aunque la estrategia nacional no entra en esos detalles, al hablar de acceso equitativo es importante contemplar estas adaptaciones para no excluir a nadie.

Otro aspecto trascendental para la equidad es llevar la formación en IA más allá de los centros urbanos y de las instituciones de élite. La ENIA (MICITT, 2024) sugiere programas de alcance comunitario en los que se enseñen habilidades digitales y fundamentos de IA en contextos informales. Esto podría traducirse en, por ejemplo, proyectos de clubes de robótica o programación en comunidades rurales, casas de la cultura tecnológica o programas en los cuales universitarios voluntarios impartan talleres de IA básica en colegios de zonas alejadas. El hecho de diversificar los espacios de aprendizaje (no solo aulas tradicionales, sino también bibliotecas públicas, centros comunitarios, etc.) hace que se amplíe el acceso. Además, se debe involucrar a gobiernos locales y organizaciones comunitarias, esto con el objetivo de ayudar a identificar poblaciones que requieran mayor apoyo, como jóvenes que no asisten a la educación formal, para integrarlas en iniciativas de capacitación en IA.

La equidad de género y la inclusión de grupos subrepresentados, tal como fue señalado anteriormente, también se aborda en la estrategia como parte del acceso equitativo. Históricamente, las carreras tecnológicas han tenido menor participación femenina y de otras poblaciones minoritarias, lo cual la ENIA busca corregir. Se enfatiza que el desarrollo de la IA debe considerar su impacto en la participación de mujeres y otros grupos, con lo cual se evita la perpetuación de sesgos ya existentes (MICITT, 2024). Para garantizar acceso equitativo, entonces, se deberían fomentar oportunidades educativas en IA dirigidas especialmente a niñas, adolescentes y mujeres jóvenes, con el fin de estimular su interés y derribar estereotipos. Igualmente, podrían establecerse becas, concursos o programas de mentoría enfocados en poblaciones en desventaja económica o social, de forma que el potencial talento en IA no se pierda por falta de recursos. La idea es que cualquiera con las aptitudes e interés necesarios pueda formarse en IA y contribuir en el futuro, sin que su origen socioeconómico o su género sean un impedimento.

La puesta en marcha de la ENIA 2024-2027 nos deja ver una etapa de transformación profunda para la educación costarricense mediante la integración de la IA. En el futuro, es plausible esperar que la IA esté integrada de forma natural en las aulas y procesos de aprendizaje. Los planes de estudio podrían incorporar la programación y el pensamiento computacional desde edades tempranas, con lo cual se podría preparar a los niños y jóvenes no solo para usar la tecnología, sino -lo más importante- para crearla. En las escuelas y colegios, la IA podría ayudar a identificar tempranamente a estudiantes con dificultades específicas de aprendizaje y sugerir intervenciones personalizadas, o bien desafiar adicionalmente a aquellos discentes que avanzan más rápido con materiales más complejos.

Aunado a ello, podría esperarse que las universidades y centros técnicos graduarán profesionales en diversas disciplinas que traigan consigo competencias en IA, ya sea para aplicarlas en su campo o para dedicarse directamente a carreras en ciencia de datos, desarrollo de IA y robótica. Si se implementan de manera constante estas estrategias, la educación costarricense mejorará en su calidad y pertinencia, además de que esto podría aportar de forma decisiva al desarrollo nacional. En el contexto actual, tener una base amplia de ciudadanos formados en IA significa que Costa Rica contará con el capital humano requerido para impulsar su ecosistema de innovación.

Siguiendo la línea de cómo se vislumbra el futuro, podemos esperar la creación de nuevas soluciones tecnológicas gestadas desde las aulas: proyectos estudiantiles que se convierten en startups de IA, investigaciones académicas que luego se traducen en aplicaciones para el sector público o privado y una continua retroalimentación entre el sector educativo y el productivo. Puede decirse que ámbitos como la salud, el agro, el medio ambiente y la industria creativa se verían beneficiados de contar con profesionales que combinan sus conocimientos disciplinares con la IA. En este sentido, la educación potenciada por la IA funcionaría como un catalizador para el progreso económico y social del país, lo cual ayudaría a abordar problemas locales con herramientas de vanguardia y a mantener a Costa Rica competitiva en la economía global del conocimiento.

Es importante destacar que este futuro deseado requiere de un esfuerzo sostenido y coordinado. La política pública en educación e innovación deberá continuar apoyando la actualización curricular, la capacitación docente, la inversión en infraestructura tecnológica y la investigación en métodos educativos asistidos por IA. Asimismo, habrá que mantener un enfoque ético y centrado en el ser humano, siempre recordando que la IA en educación debe ser un medio para mejorar la experiencia de aprendizaje, nunca un fin en sí mismo. Costa Rica, fiel a sus valores, buscará que la IA en educación se implemente respetando la dignidad de las personas y promoviendo la inclusión y con pleno respeto a la privacidad y seguridad de la información de la comunidad educativa.

Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones [MICITT]. (2024). Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial [ENIA] 2024-2027. https://www.micitt.go.cr/gobierno_digital/inteligencia_artificial